miércoles, 30 de diciembre de 2020
Crepúsculo, Stephenie Meyer
domingo, 27 de diciembre de 2020
Los juegos del hambre, Suzanne Collins
martes, 22 de diciembre de 2020
Zona segura, Laura G. Bitrián
En esta entrada os traigo la reseña de una lectura que surgió de manera inesperada gracias al ofrecimiento de la propia autora de pasarme su libro para que diera mi opinión. Laura G. Bitrián es Akasha en el mundo blogger. Uno de los blogs en los que publica es "Sabor a tinta", el cual gestiona junto con otros blogueros y blogueras. Yo no lo conocía hasta hace relativamente poco, y ella tampoco era asidua a mi blog, pero acabamos topándonos gracias a Carme, administradora del blog "A la luz de las velas". Es un rollo un poco largo de explicar, así que lo resumiré diciendo que nos ofreció a ambas leer su libro, algo que quiero agradecerle, ya que así fuimos leyéndolo y analizándolo juntas.
Sinceramente, lo empecé sin saber qué esperar de él, ya que, al estar recién publicado (el libro salió a la venta a mediados de diciembre de esta año) no tenía opiniones todavía, pero su sinopsis me intrigó. Tras leerlo, debo decir que no he acabado precisamente extasiada y maravillada, pero mi opinión es una más y sois vosotros y vosotras quienes comparando entre varias decidiréis si queréis darle una oportunidad (o tal vez simplemente leáis la sinopsis y queráis leerlo sí o sí, cosa que también me parecería bien porque cada cual es libre de hacer lo que quiera).
La novela ronda las 500 páginas (la versión digital tiene 480 páginas, la física tiene 537 y me imagino que será por el tamaño de la letra, páginas en blanco para separar capítulos y detalles así... no os lo puedo aclarar porque yo leí la digital) y está dividida en 11 partes: un prólogo, 9 capítulos/zonas y un epílogo. Lo de "capítulos/zona" os lo pongo porque los personajes deben superar 8 zonas para intentar llegar a la novena, que sería la Zona Segura (el lugar donde supuestamente todo acabaría, aunque ni los personajes conocen con exactitud qué representa esa zona). Cada capítulo está centrado en una zona, siendo la primera de ellas la 8. A partir de ahí se va haciendo una cuenta regresiva para llegar a la última. Esta división es un acierto de cara a que veamos claramente el cambio que se produce al pasar de una prueba a otra.
La verdad es que el prólogo no está nada mal. Ahí conocemos a Lya, la protagonista principal, corriendo e intentando superar unos obstáculos que van surgiendo en su periplo a través de varios pasillos para llegar a... ¿una salida? ¿la zona segura? Ni ella misma lo sabe con certeza.
Ésa será la primera de muchas incógnitas que deberán ser resueltas para llegar a la zona segura...
Debo decir que con este comienzo tuve mis más y mis menos. Sinceramente, me pareció que la Zona 8 fue la parte con más acción de toda la novela, luego sentí que el ritmo de la historia se ralentizaba de forma considerable y solo lograba volver a remontar al llegar al capítulo dedicado a la Zona Segura.
Esas primeras páginas me atraparon porque lograron generarme curiosidad sobre los personajes y quise saber por qué estaban sometidos a ese reto y qué había exactamente al llegar al final. El problema fue que ya ahí vi varias lagunas o cosas que me chirriaban. Al empezar, Lya y los demás no recuerdan prácticamente nada sobre sus vidas antes del día ése en el que acceden al pasillo, pero se habla de que existen vínculos afectivos entre algunos de ellos, siendo lo más destacable que ella dice tener una relación con Harold, uno de los chicos que está allí. Esto es algo que no entendí y se lo dije a la autora al finalizar la lectura. Ella me dio su explicación y, aún así, seguí sin estar convencida. Yo no creo que puedas estar ni enamorada ni apegada a alguien con quien no recuerdas haber vivido nada. Y vale, digamos que acepto que, por la razón que sea, le tienes un aprecio innato, pero yo por aprecio innato no me muero de ganas de besar a alguien ni de querer que nos enrollemos si no recuerdo vivencias comunes. Me diréis que habrá quien sí se conforma con esos sentimientos que salen de Dios sabe dónde, pero yo no me lo creo y, por tanto, no puedo decir que viera creíble eso en la historia. Sin una base que justifique la unión, ya sea de amistad, cariño o fraternidad entre los personajes, no puedo entender que no desconfíen más unos de otros y que simplemente se diga que saben que una es hermana de otra, que a uno lo ignoran porque es solitario, que otros se aman en secreto... no, no lo veo aceptable si no hay ni un recuerdo previo.
Asimismo, es extraño que no analicen más su situación y que no se sientan al límite por no saber qué hacen ahí y qué es lo que les depara la zona segura.
En la Zona 8 intenté convencerme a mí misma de que más adelante todo tendría respuesta y me centré más en disfrutar del misterio del laberinto, el cual sí que me tuvo en vilo.
En las siguientes zonas ya no me era tan fácil ignorar varios detalles de los personajes, siendo lo más destacable el hecho de que seguía fallando el desarrollo de los vínculos entre ellos. La base fallaba por lo que mencioné anteriormente, pero tenía cierta fe en verles ir estrechando lazos durante las siguientes zonas y observar cómo surgían alianzas y enemistades.
Yo únicamente les veía de un lado a otro, pasando el rato, descansando, luchando al final de cada zona y vuelta a empezar.
A nivel de personalidad, muy pocos se distinguen de forma especial. Hay bastantes, recordad lo que os dije de que el grupo inicial es de 12, y encima luego se unen más. Sinceramente, yo hubiera preferido que fueran menos y ahondar de verdad en ellos. De algunos sabemos el nombre y prácticamente nada más.
Obviamente, por ser protagonista, a Lya la conocemos un poco más porque el foco de atención está centrado en ella, pero de los demás solo destacaría a unos 3, algunos de los cuales no puedo mencionar porque no aparecen desde el principio y creo que sería dar spoilers. Harold, el presunto amor de Lya, tiene una presencia destacada en gran parte de la historia, pero apenas dice nada. Cuando se digna a hablar y parece que puede ser intrigante y dar juego, da un paso atrás y vuelve a quedar relegado. Hay un tercero en discordia que se llama Jason y que será determinante en varias zonas. Me atrevería a decir que hasta él como protagonista hubiera funcionado mejor, ya que tiene una actitud activa y es quien le da vidilla a la historia dando pequeños giros al curso que siguen los acontecimiento.














